Vista en cines hace no mucho, supone un cambio bastante radical en tema y tratamiento de Nick Cassavetes con respecto a El diario de Noa. Mientras ésta última gozaba de un armónico equilibrio, Alpha Dog carece completamente de él. Se centra demasiado en el grupo de chavales, sus tonterías, juergas y desmadres, quedando en un injusto segundo plano el papel de los padres. Refleja con realismo el ambiente juvenil y las consecuencias del desparrame sin control (y de paso Timberlake y Foster no lo hacen mal, sobre todo el último), pero se hace monótona y cansina por estar incidiendo todo el rato en lo mismo. Unos títulos de inicio prodigiosos, esporádicas entrevistas que no vienen mucho a cuento, alguna escena de vergüenza ajena (la cagada en la alfombra) y un desenlace que arregla mucho las cosas (estremecedor por la facilidad con la que puede darse y tras el cual vemos a una Sharon Stone en estado de gracia, “inflada” sin razón aparente) y da un sentido global al conjunto, pero que no es suficiente para salir del cine con la sensación de haber visto una buena película (podría haberse hecho, y poco le faltó, pero finalmente no fue así). 6.5.
- La Máscara del Faraón (Jean-Paul Salomé).
Lo primero que me pregunté tras verla fue: “¿Qué hace Julie Christie metida en este berengenal?”. Todo patético, desde la realización, guión y dirección de actores. Ya tiene pecado que no consiga apasionarme con los datos de la cultura egipcia, ni siquiera la belleza de Sophie Marceau consigue salvar la película. Me quedo con el fantasma de Belphegor y su movimiento robótico, carcajadas que me eché… No perdais el tiempo con esto: BODRIO. Mejor no comento El devorador de pecados, otro bodrio aún mayor que ví justo después de este. 2.
Comentado por - Comentado por fanatico

No hay comentarios:
Publicar un comentario